Cuenta el reloj

Si se pierde, las primeras horas son las que cuentan.

Por eso publicar no pide nada más que una foto y dónde fue. Lo demás se añade después, cuando puedas.

Se ha perdido Lo he encontrado
Cómo funciona

Tres pasos, y el primero es el único que te toca

  1. Publicas en un minuto

    Una foto, dónde fue y cómo es. Si el animal ya tiene ficha en la app, todo eso viene rellenado y sólo marcas el sitio.

  2. Aparece en el mapa de tu zona

    Al momento, sin que nadie tenga que aprobarlo. Publicar es inmediato a propósito: quien está dando por perdido a su animal no puede esperar a una revisión.

  3. Te avisamos de lo que encaja

    Cruzamos lo perdido con lo encontrado por zona, fechas y rasgos del animal. Tú decides si es el tuyo: nosotros no afirmamos nada, sólo te lo ponemos delante.

El aviso sale de la app y sigue funcionando fuera

Porque la mayoría de tus vecinos no va a instalarse nada, y son ellos los que van a ver al animal.

Una página para pegar en el grupo

Cada aviso tiene su propia página, con la foto, la zona y cómo avisarte. Se abre en cualquier móvil y no hay que instalar nada ni crearse una cuenta: se manda por WhatsApp y listo.

Quien lo ve puede decírtelo ahí mismo

Sin registrarse: escribe dónde y cuándo lo ha visto y te llega el aviso con lo que ha escrito, no un «toca para ver».

Tu teléfono, sólo si tú quieres

Y son dos permisos distintos: uno para dentro de la app y otro para esa página abierta. Aun diciendo sí, el número no queda escrito en la página: aparece al pulsar un botón, para que no lo recojan los programas que rastrean internet buscando teléfonos.

Tu casa no queda señalada

El punto del aviso se desplaza unos cientos de metros a propósito. Se ve la zona, que es lo que sirve para buscar, y no tu portal.

El microchip es la diferencia de verdad

Si registraste el número de chip en la ficha de tu animal, quien lo encuentre sólo tiene que teclearlo. Le llega el aviso a su familia y se abre un chat, sin que se revele quién es ninguno de los dos.

Un chip coincide o no coincide, no hay parecidos. Y por eso este aviso no mira lo lejos que esté, ni cuánto tiempo ha pasado, ni si las fotos se parecen: un chip que encaja a cuatrocientos kilómetros y ocho meses después sigue siendo el mismo animal, y ése es justo el caso que no se resuelve mirando el mapa del barrio.

El número no se publica nunca: ni en el aviso, ni para quien lo escribió. El chip es la prueba de que el animal es tuyo, y publicarla es regalarla.

Y si eres tú quien se ha encontrado un animal

Es la mitad que casi nadie cuenta, y sin ella la otra no sirve.

Todavía en pruebas

La estamos probando con un grupo pequeño antes de publicarla en las tiendas de aplicaciones. Si quieres que te avise cuando esté, o llevas una protectora o una clínica y te interesa, escríbeme y te contesto yo.

hola@mascottie.com